Cada error de coordinación al trasladar personas hacia operaciones ubicadas en el desierto, la alta cordillera o regiones australes puede significar horas de detención, costos asociados a relevos demorados y, en el peor escenario, exposición innecesaria del personal a riesgos viales. Por eso es fundamental profesionalizar una función que durante años estuvo subordinada al área de compras: la gestión integral de movilidad corporativa.
Este cambio de mirada se explica con el contexto macroeconómico. Pues, la Cartera de Proyectos de Inversión Minera 2025–2034, elaborada por Cochilco, asciende a US$104.549 millones, un 25,7% más que el catastro anterior y el monto más alto registrado en más de una década. A esto se suma una proyección de producción nacional cercana a 5,75 millones de toneladas de cobre fino para 2026.
Más proyectos se traducen en más rotación de personal y, por lo tanto, mayor exigencia normativa. Todo esto configura un escenario que obliga a repensar cómo se organizan los traslados corporativos hacia faenas mineras.
Para diseñar una operación de movilidad eficiente, es crucial integrar seguridad, tecnología y experiencia del trabajador:
Mover personal a las minas requiere seguir reglas estrictas, considerando aspectos como la Ley 16.744, el Decreto Supremo 132 y los protocolos de Sernageomin. Estas regulaciones afectan cada operación y pueden impactar directamente la continuidad del trabajo.
Por eso, una adecuada planificación no debería enfocarse solo en los contratos de transporte o en la mantención de la flota. Por ejemplo, la gestión de acreditaciones también es un punto clave. Al asegurarse de que la documentación de conductores, pasajeros y vehículos se encuentre completa y vigente, permite reducir tiempos de espera, evitar ingresos rechazados y mejorar la seguridad, la trazabilidad y la continuidad de la operación minera.
En este contexto, es fundamental verificar anticipadamente:
Los sistemas 7×7, 4×4 o 14×14 obligan a planificar movilizaciones con meses de antelación. Para que los relevos no comprometan la continuidad operacional, hay que integrar el calendario de turnos con vuelos chárter, buses interurbanos y alojamientos.
En el caso de los viajes en grupo hacia regiones del norte, requieren coordinación minuciosa entre múltiples contratistas, especialmente cuando el trabajo en faena minera se organiza bajo regímenes de turno distintos en una misma operación.
Para visualizar cómo impacta cada modalidad de turno, conviene tener a mano una referencia rápida:
Al planificar la conducción en rutas de alta montaña y trayectos prolongados, hay que considerar que puede aumentar la probabilidad de incidentes viales. Por esto, la política de movilidad para el sector minero debe estructurarse bajo diferentes parámetros de prevención, incluyendo:
Los bloqueos de caminos, las condiciones del invierno altiplánico, las nevazones cordilleranas o las emergencias médicas son realidades complejas en la rutina minera.
Con esas consideraciones, las empresas del sector deben trazar rutas alternativas validadas e instalar protocolos de comunicación satelital redundante para aquellos tramos donde la señal de telefonía móvil es inexistente. De esta manera, se disminuye la toma de decisiones improvisadas en ruta.
El traslado para el trabajo en faena minera suele iniciar con un vuelo comercial o chárter hacia capitales regionales, seguido de un trayecto por tierra de varias horas en buses o un vehículo privado de tracción integral.
Al dispersar la contratación de estos servicios en distintos proveedores, se fragmenta la visibilidad operativa. En cambio, al centralizar los pasajes aéreos, transfers, hotelería técnica y arriendos corporativos en una sola vía, disminuye drásticamente los tiempos muertos en aeropuertos, simplifica los procesos de facturación y entrega una trazabilidad de extremo a extremo respecto a la ubicación de cada colaborador.
El uso de plataformas de gestión que entreguen datos en tiempo real permite prever cuellos de botella geográficos y automatizar los reportes financieros por centros de costo.
Asimismo, la optimización de las rutas y la ocupación planificada de los buses no solo reduce los costos fijos, sino que aporta directamente a las metas de reducción de huella de carbono exigidas por las compañías mandantes en sus reportes integrados.
Incluso cuando se cuenta con una planificación base, existen fallas recurrentes en la gestión de viajes de negocios mineros que impactan los costos y la seguridad, como por ejemplo:
El Estudio Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025–2034 muestra que tres de cada cuatro trabajadores pertenecen a empresas proveedoras, lo que multiplica la complejidad de coordinar viajes empresariales entre contratistas, ejecutivos y técnicos. Por esto, apoyarse en un partner especializado se vuelve un diferencial competitivo.
Turavion, con nueve décadas de trayectoria y presencia internacional a través de la red FCM Travel en más de 95 países, acompaña a las empresas mineras integrando viajes corporativos y viajes en grupo bajo una sola plataforma, con soporte 24/7 y reportes financieros consolidados.
La diferencia está en la criticidad y el volumen. El traslado a faena involucra cuadrillas completas en horarios precisos, con normativa específica de seguridad minera y rutas que atraviesan zonas sin cobertura celular. El viaje ejecutivo internacional, en cambio, prioriza puntualidad y confort para una o dos personas, operando bajo infraestructura urbana.
Los principales marcos son el Decreto Supremo 132 de Seguridad Minera, la Ley 16.744 sobre accidentes del trabajo y las exigencias de Sernageomin para acreditación de personal y proveedores que ingresan a faenas.prioriza puntualidad y confort para una o dos personas, operando bajo infraestructura urbana.
Externalizar suele aportar tarifas negociadas, soporte continuo y tecnología de trazabilidad que un equipo interno difícilmente sostiene. Una agencia especializada también absorbe la carga administrativa y libera al área de operaciones.
Algunas métricas relevantes son tasa de cumplimiento de relevos, costo por trabajador movilizado, incidentes viales cada mil kilómetros recorridos y porcentaje de viajeros con asistencia activada durante el desplazamiento.